Pink Floyd - Another Brick in the Wall
Si mi vida fuera un árbol todavía estoy en el tronco, sin saber que rama seguir, indeciso e indefenso ante los azotes que me depara el destino.
Es extraño como ahora las decisiones se abalanzan sobre mi, como cada paso, por muy minúsculo que sea, me acerca lentamente al abismo. Y tengo miedo, miedo de pifiarla, miedo de añorar el pasado, de temer al futuro y sufrir el presente.
No se que debo hacer, que debo pensar, que debo sentir, que debo soñar.
No consigo que nada se aloje con una sonrisa en mi mente. No alcanzo a comprenderme a mi mismo, ni a mis ambiciones, ni a mis limitaciones. Me siento indefinido, como una etiqueta en blanco, como un pentagrama vació.
Desde que se supone que estoy "madurando" mucha gente suele decir que me echa de menos, que mi viejo yo se ha diluido en el tiempo. Me recuerdan el pasado y sus inolvidables momentos, nuestros grandes momentos de gloria, nuestros insanos disparates, nuestros desternillantes desastres capaces de hacernos reír hasta caer redondos al suelo completamente exhaustos.
Soy consciente de que el tiempo sigue su curso, y de que nadie consigue quedarse eternamente rezagado, y que, por supuesto, yo no soy una excepción.
Pero aunque no lo parezca él que más me echa de menos soy yo.
No puedo evitar sentirme despojado de mi mismo, alejado cada vez más de mi pasado. Empujado a desprenderme de ser quien era por una extraña inercia que tira de mi en todas direcciones.
El tiempo hace mella en nosotros, cierto que en unos más que en otros, pero no conseguimos escapar de esta realidad.
Pero es curioso, es realmente curioso como esta serie de cambios nos acerca de vez en cuando más a unas personas que a otras, y viceversa.
El problema es tener la capacidad de elegir, la posibilidad de acertar y la de fallar, sostener en tus manos la responsabilidad de tu futuro.
No se que rama elegir ni que bifurcación tomar. Solo tengo presente que acabe en la hoja que acabe se tiene que marchitar.
A las puertas de la muerte miras atrás con pena, desdén y melancolía.
Contemplas tu vida tristemente, te aferras a ella aunque no queden cosas por hacer o tiempo para poder hacerlas.
Esa vida que termina pero que podría haber sido otra.
El final de un largo camino arduo y angosto, pero a la vez alegre y maravilloso.
Un extraño regalo que nadie alcanza a explicar...
[#376] El camino se difracta, se descompone y se desvía, pero solo hay un futuro a seguir en esta vida.
Difracción...
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Indeleble...
Hans Zimmer - Time
Hoy llegan a mis oídos todo tipo de melodías.
Tristes, alegres, melancólicas, apáticas, dulces, amargas, débiles, poderosas, desnudas, hermosas.
Guardan todo tipo de recuerdos y connotaciones. Sugieren todo tipo de acciones, todo tipo de revueltas, todo tipo de respuestas y soluciones.
Pero no acabo de encontrar ninguna que defina mis sentimientos, mi apatía, mi alejado sentimiento del mundo y de aquello que me rodea.
Esa extraña sensación de sentirte como un tempano de frió hielo que nunca se derrite, que se mantiene rigido y congelado, inalterable e indeformable ante todo tipo de dolor o felicidad.
No se como explicarlo. Es la máxima neutralidad del pensamiento, del sentimiento y de la percepción de la realidad.
Es vivir como si hubieras muerto, teniendo la sensación de que todo se repite pero incesablemente te dan la oportunidad de volver a empezar. Una célula convectiva de desolación y monotonía.
Sentirse como una alma en pena que vaga por el mundo a modo de espectador, como un fantasma sin presencia, sin alma, sin vergüenza ajena ni propia, sin miramientos.
Es como si fuera yo quien redactara la triste historia que me rodea, como si tuviera que recoger todos y cada uno de los pedacitos que conforman el espacio y el tiempo que se desarrolla a mi alrededor.
Nubes de sucesos surcan mi vida sin producir la más mínima mella en mi.
Es como si, por asi decirlo, fuera independiente a mi propia historia, como si no llevara mis propios mandos, mi rumbo o mi control...
Muerte, ya sea esta dulce o amarga, trágica o apoteósica, elegante o vulgar, indiferente o dolorosa, plácida o agonizante...
¿Será lo que tanto necesito?
Si.
Es lo que necesito.
Necesito el final.
Necesito la parca.
Necesito al diablo, al maligno, a Mefistófeles, a Hades, a Lucifer.
Necesito la muerte.
Su mejilla huesuda, sus manos blanquecinas, la fragancia de la sangre que empaña su toga más oscura que la mismisima oscuridad.
Pero sobretodo lo que más necesito es su guadaña, su filo capaz descuartizarme sin el más mínimo ápice de piedad...
Cierto es que la necesito, pero yo no quiero morir. No tengo intención de desaparecer.
Necesito la muerte, pero no para mi, sino para todos vosotros.
Todos aquellos despreciables insectos que me entorpecen y que menguan mis ganas de vivir, todos esos malditos bastardos que osan entrometerse en mis asuntos, en mi vida, en mi historia, creyendo que tienen el privilegio de formar parte de ella.
No me estoy excediendo.
No sobran las palabras.
Aquello que realmente sobra son cuerpos sin alma en este misero mundo, títeres sin cerebro que nos joden la vida, seres viles y repugnantes que infestan con su ignorancia la cultura que nos rodea. La paz y el sosiego que han sido pisoteados sin miramientos, el orden y la justicia que han sido corrompidos por la sed de poder y riqueza de los viles cerdos con traje y corbata.
Estoy harto. Harto de explotar en silencio.
Sumido en mi propio mundo el cual se encuentra sumido en el caos.
El caos que se filtra lenta pero implacablemente en mi refugio privado.
Privado de la paz de la que disponía en mi mas tierna infancia.
Una infancia de la que ya no todos los niños pueden disfrutar a causa del mundo.
Un mundo distante, diferente y distinto del que todos hayamos podido dulcemente soñar alguna vez en nuestra vida.
Una vida.
Un triste e insignificante vida.
Tan frágil que puede acallarse súbitamente en cualquier instante, para así, mientras todo se nubla, sumirse en el eterno silencio.
[#376] Este mundo esta podrido, y la gente podría estar mejor muerta...
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Etiquetas: La Muerte, La Sociedad, Los demás, Los Humanos, Sufrimiento
Delirios...
John Stump - Death Waltz
Que estallen las arterias.
Que exploten los cráneos.
Que lloren los niños.
Que mueran los soldados.
Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.
Que no quede nadie sonriente, rozagante o apasionado.
Que bajo la fúnebre lluvia roja solo sonría mi tez.
Mi retorcida sonrisa.
Mi mente enferma.
Mi alma perturbada.
Mi corrupto corazón.
Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.
No más colores en la tierra.
No más melodías en sus oídos.
No más sonrisas en sus labios.
No más alegrías en sus vidas.
Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.
Solo el sol incidiendo en el desolado mundo.
En el mundo desolado que nunca será salvado.
Que nunca será abrazado.
Que nunca será querido ni amado.
Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.
Muerte en el aire.
Muerte sobre la tierra.
Muerte a donde quiera que valla.
Que valla la muerte donde quiera.
Y allí a donde quiera que valla que valla porque así ella lo quiera.
Porque quiera yo o no lo quiera, la muerte les quiere y les abrazará aunque no quieran.
Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.
Delirios de grandeza.
Delirios de desazón.
Delirios en el alma, en la mente y el corazón.
Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.
[#376] Lidio con los lirios de mi lindo delirio.
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Solución...
Esta entrada es la continuación de "Impulso..."
Kingdom Hearts - Dive into the Heart
Sin saber todavía como había ocurrido tenía un cadáver en medio del garaje.
Un cuerpo inerte y burlón yacía ahora ante mi, riéndose de mi desgracia al ser él mismo mi mayor problema. Las terribles carcajadas me atravesaban el corazón como ardientes agujas, hiriéndome y maltratando mi dolido pensamiento.
-¿Que hago yo ahora con esto?
La pregunta era repetida una y otra vez al aire. De pie esperaba una voz que me guiara para salir de aquel entuerto.
Pero no escuché absolutamente nada.
Nada de nada.
Solo silencio, un punzante y terrible silencio...
Fue entonces cuando el miedo vino a visitarme. Las dudas me asaltaban sin cesar.
El temor corría vertiginosamente por mis venas.
Ahora mi única preocupación era hacerle desaparecer, pero en mi estado me resultaba imposible. Estaba alterado, confuso, perdido, no sabía que hacer.
Saqué un cigarrillo de la pitillera y calé entre nervios e injurias a mi insensatez. Ahora mis huellas estaban en su cuello, si el cadáver era localizado tal cual me atraparían.
Desplacé el cuerpo hasta la sala de la caldera y cerré el garaje con llave.
Ahora era el momento de pensar. Necesitaba mi tiempo, mi humo, mi paz, mi calmado e inquebrantable juicio limpio de nieblas e insensateces.
Subí a mi habitación y escuché un poco de música con la que poder pensar con claridad. Comencé a cavilar, a idear un plan perfecto con el que librarme del problema en el que me había metido. Como un niño que se mea en la cama buscaba la manera de deshacerme de las sábanas empapadas.
Pensé en mil locuras, tales como cocinarlo y alimentar a los perros del vecindario, o enterrarlo en mi propio jardín bajo una nueva plantación de geranios que habría ido a comprar expresamente para la ocasión.
Muchas tonterías pasaron por mi mente, e incluso algunas consiguieron hacerme sonreír de lo descabelladas que resultaban.
Pero no tardé en encontrar una interesante solución...
Cogí la moto y fui a la gasolinera a llenar un bidón de no más de cinco litros.
Poco después, al llegar a casa, busqué un par de cosas que necesitaría.
Ahora se abalanzaba sobre mi la parte más complicada.
Le puse un caso, até sus muñecas con unas cuerdas y pase los extremos por dentro del bolsillo delantero de mi sudadera, de este modo quedaban mucho menos visibles y el cuerpo se mantendría erguido.
Ahora, con el cadáver a mi espalda, monté en la moto y coloque el bidón con gasolina a mis pies. Ceñí bien la cuerda, arranqué la moto y salí de casa.
El viento era realmente reconfortante. Sentir como la brisa me acariciaba hacia más llevadero el terrible abrazo de mi querido compañero, el horrible abrazo de la muerte a mis espaldas.
Pasamos por el campo de fútbol, después la avenida de los famosos postes eléctricos, y no mucho más tarde ya estábamos por las periferias del club de tenis.
Mi destino ya estaba fijado, mi rumbo ya había sido decidido. El paseo terminaría en las trincheras.
Aunque vieja seguía siendo una gran luchadora. Sin ser siquiera una moto de cross, mi pequeña Piaggio llego a la explanada que hay justo antes de llegar a las trincheras de una pieza.
Desaté al oso amoroso de mi cintura, lo apoye sobre mi hombro, tomé el bidón con la mano izquierda y comencé a caminar hacia el bosque.
Eran ya cosa de las siete de la tarde, el sol se estaba ocultando en el horizonte y yo lo hacía entre las sombras de los árboles.
El camino resultó mas llevadero de lo que pensaba y pronto llegamos al lugar que tenía en mente. Una vieja trinchera que había en lo alto de una colina y que todavía mantenía gran parte de su recorrido bajo tierra accesible. El lugar perfecto.
Dejé caer el cadáver lo más adentro posible y lo coloqué con la cabeza mirando al techo. Abrí su boca y le obligué a tomar unos cuantos tragos de gasolina a su salud.
Un cuarto del combustible del que disponía estaba ahora en el interior de su cuerpo.
Cogí el bidón y cuidadosamente terminé de rociar el resto de su cuerpo. Bien empapado y listo para chisporrotear entre las llamas.
Saque de nuevo la pitillera. Tomé un cigarro y lo coloqué tranquilamente en la comisura de mi boca, sin preocupaciones, sin prisas. Este era mi momento, este era el final que yo había decidido.
Saqué de mi bolsillo el Zippo que mi abuelo me regalo y encendí aquel cigarro como si de una antorcha olímpica se tratara. Con orgullo y satisfacción di una profunda calada y sentí como el humo se deslizaba a través de mis pulmones, envenenando mi cuerpo y a la vez sumiéndome en la calma.
Era la hora, el final estaba cerca, el telón debía bajar y traer consigo el final de tan curiosa aventura.
Tomé una última calada y cogí el cigarrillo sin poder evitar dejar escapar una retorcida sonrisa.
Lo solté. Este cayó, encendió la gasolina y su cuerpo comenzó a arder.
Aquí estaba.
El final.
El brillante y apoteósico final que las llamas que emanaba de su cuerpo producía.
Una mirada de tristeza se reflejaba en mis ojos. Todo había terminado. El éxtasis se había ido. El placer de la muerte ya estaba completamente marchitado. Ya no quedaba nada por lo que enloquecer o por lo que sonreir.
Allí estaba él, ardiendo ante mi, como Sodoma, como Gomorra, haciendo centellear mis ojos en la oscuridad de la noche que se cernía sobre nosotros.
El tiempo estaba en mi contra y el olor de su cuerpo no tardaría en delatarme, así que, viendo su cadáver chisporrotear una vez más, le dediqué unas últimas palabras.
Nobles y sinceras, crueles y despiadadas:
"Ve donde el viento te pose, donde tus actos te lleven, donde el fin te sitúe.
Que quien te amase te llore, que quien te quisiera te recuerde, que quien te conociera te extrañe.
Espero que allí a donde vayas no me guardes rencor, tarde o temprano mi hora también llegará. Quién sabe si a manos del tiempo, o quizás a manos ajenas como en tu caso, pero algún día esas manos llegarán y con ellas mi final.
No te pido que me perdones. Ni siquiera que escuches mis disculpas, puesto que nunca van a existir. Sin embargo hay algo que si que deseo, y es darte las gracias.
Mis manos nunca te olvidaran y mi alma no podrá ignorar el placer de aquel momento. Te estoy sumamente agradecido por dejarme tu vida en bandeja.
Gracias por regalarme tu muerte."
Las llamas habían perdido su ímpetu, el hedor de su carne empezaba a corromper mis sentidos, y la luz de la luna entraba furtivamente por la abertura.
Era la hora de marchar.
Salí de allí en silencio, arropado por el aciago viento que esparcía por el cielo el nefasto aroma de la muerte. La luz a mis espaldas menguaba rápidamente, como una triste hoguera de verano maltratada por el viento del mar.
Bajé la ladera y, una vez abajo, miré atrás para contemplar como el agonizante resplandor sucumbía entre las tinieblas.
[#376] "No estoy loco, disfruto de la locura"
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Impulso...
La Valse des Monstres - Yann Tiersen
De súbito mi respiración se entrecortó!
No se que me ocurría.
No entendía que me estaba pasando.
Un extraño escalofrío me recorría el espinazo, como una melodía que eriza todos los diminutos pelos de tu cuerpo y alcanza tu cabeza para encresparte el mismísimo pensamiento...
Al principio parecía algo fugaz, como un mero pronto que no terminas de comprender, pero poco a poco se fue tornando más nítido en mi mente.
Mi corazón latía intensamente, mi estomago se plagaba de mariposas, mi interior carcajeaba en silencio mientras en mi tez se filtraba una mueca similar a una sonrisa, una sonrisa de maldad, una sonrisa de placer, una sonrisa imbuida de fatalidad.
Allí estaba yo, sin poder contenerme, visualizando el camino a seguir...
Él estaba de espaldas a mi, admirando una serie de instrumentos que en ese momento tenia en mi garaje. Disfrutaba tocando la guitarra y probando el bajo de un amigo mio mientras yo, con la mirada perdida, buscaba una herramienta idónea para el cometido que tenia en mente.
Le dije que me tenía que ausentar un momento para ir arriba a por una cosa que me había olvidado. El no se inmutó y siguió tranquilamente tocando sin preocupación alguna, sin sospecha alguna, sin presagio alguno del futuro que se cernía sobre el.
Mientras subía rápidamente las escaleras hacia mi habitación comencé a recordar todo cuanto tenía yo en ella. Sin poder soportar el alegre bombeo de mi agitado corazón recordé la multitud de dagas y katanas, pero pronto caí en la cuenta del estropicio que eso supondría.
Que dulces imágenes poblaban mi imaginación esgrimando todo tipo de armas de filo, rebanando cada miembro como si de mantequilla se tratase, desmenuzarlo con suma delicadeza para servirlo más tarde a las finas hierbas.
Pero no era buena idea, los restos serían un serio problema, así que decidí ser sensato y no embarcarme en un arca con tantas fugas.
Miré en todas direcciones y busque con sumo recelo, nada me convencía, no podía decidirme entre tantas formas y ejecuciones que rondaban mi cabeza.
De pronto el me llamó.
Sumido en la preocupación de que quizá quisiera irse bajé atropelladamente las escaleras en su busca para ver que ocurría.
Nada más llegar abajo vi como él estaba sentado ante mi piano.
Con sus manos ya posadas en el me preguntó si podía tocarlo. Mientras yo me ponía a sus espaldas para hacer como que tenía intención de escuchar aquello que el quisiera tocar le conteste que si, que no había ningún problema.
Cuando la primera nota sonó entré en trance.
Tendría que ser limpio.
Tendría que ser silencioso.
Pero por encima de todo, tendría que ser lento.
Terriblemente lento.
Dolorosamente lento.
Tan lento que cada segundo pareciera un siglo al disfrutar de su tormento.
Un silencio sepulcral se apoderó de mis sentidos y congelo las aguas del tiempo. Todo estaba inerte, tranquilo, silencioso...
Pero ese instante no duró mucho. Cuando se dispuso a tocar la siguiente nota mis manos ya estaban en torno a su cuello, apretando cual soga a un reo suspendido en el cielo a la vista de la multitud.
La saliva brotaba de su boca y se deslizaba desde sus labios hasta mis manos.
Sus ojos se tornaban oscuros a cada segundo que pasaba, como una llama que se consume.
Sus inquietas manos iban perdiendo fuerza como un niño que suelta a su madre cuando se duerme.
Cuan dulce placer el sentirse como la mismísima parca, meciendo la barca de camino al infierno, postrando sus sueños e ilusiones ante los huesudos pies de la muerte.
Trompetas y trombones, flautas y flautines, tambores y timbales, violas y violonchelos. Todos tocaban a mi son desde lo más profundo de mi ser para complementar tan bella escena. Una orquesta perfecta para acompañar tan apoteósica expiración, tan sublime desenlace, tan soberbio final.
Intentó burlar a la muerte que le amordazaba, pero fue inútil.
Con un solo de violín cayó el telón y se hizo el silencio...
Su cuerpo inerte yacía ahora ante mi.
Las manzanas se tornaron grises y pálidas, y sus ojos se cerraron para no volver a despertar.
[#376] "No estoy loco, disfruto de la locura"
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Tiempo...

Ese que tanto es capaz de darnos, y a la vez nos quita tantas cosas. El tiempo. Aquel que ha presenciado cada uno de los pasos que hemos dado, pero no desde un punto de vista egoísta, él no nos ha perdido de vista en ningún momento, y ha observado cautelosamente cada uno de los movimientos que hemos dado, nosotros, la especie humana. El tiempo. Este que nos brinda cada segundo de nuestra vida, y en un momento dado puede decidir arrebatarnos todo aquello que poseemos. Ese es, mírenle, el tiempo...
Aquel, que en un momento dado, decidió concederme un don, el don de vivir, que conllevaba una serie de responsabilidades, la de amar, la de ser amado; la de perpetuar la especie; la de hacer amistades, la de perderlas; la de aprender, la de enseñar... Y tantas otras que no es necesario ni enumerar.
Éste un día se me acercó y me dijo:
“Úsame con sabiduría, pues, aunque parezca eterno, no lo soy. Demasiada gente a lo largo de la historia pensó que era infinito y, a posteriori, se encontró frente a mi fiel compañera sin ser capaz de darle un motivo por el que no acompañarla. No seas uno más, no engroses esa lista a la que no sé cómo poner fin."
A lo que yo respondí:
"¿Por qué motivo debo acompañarla? Yo ya he encontrado demasiados motivos como para no hacerlo. Jamás abusé de ti y mi vida fue rica en experiencias."
"¿De veras? ¿Podrías enumerar motivos por los que no seguirla? ¿Podrías describirla siguiendo un guión?"
"Por supuesto que podría, de hecho procedo a hacerlo. Mi vida comienza con mi nacimiento, nacer, no recuerdo esa experiencia... Pero siento que fue algo grandioso. Nací en el seno de una familia maravillosa, que desde el primer momento supo cómo acogerme, siempre recordaré aquellos imborrables momentos "chufando lalala", corrigiendo las palabras que acababan en -ado, siendo tremendamente " ayudador". Recuerdo con una sonrisa en la cara aquellos momentos en brazos de mis padres, riendo, jugando, disfrutando de una vida que desde mi infantil punto de vista parecía eterna.
A partir de ese momento comenzó mi etapa escolar. Era un criajo más dentro de una clase extremadamente movida. En aquel momento, se encontraban en diferentes aulas, e incluso en diferentes centros, gente que marcarían mi vida para siempre."
"¿Eso es todo? - Preguntó intentando zanjar la conversación-"
Para nada. Continúe dos años siendo uno más, sin importarme nada, solo recuerdo un incidente cuando un indeseable trató de arrebatarme una partida de mi juego favorito. Lo pagó caro. Comencé mi segunda etapa escolar, la comencé con una profesora que dejaría una huella en mí y llegó un nuevo alumno a clase, aquel que pasaría a ser la persona más importante de mi vida y más tarde caería en el olvido (parcial, pues sigue en mi corazón). En tercero conocí a una profesora que intentando no hablar mi idioma, lo hacía constantemente y con la que establecí un vínculo que aún perdura. Desde ese momento comienza una etapa turbulenta. Me diagnosticaron, algo que pensé que no me afectaría en absoluto y que me ha marcado para siempre (para bien principalmente). Agradezco esos apoyos en forma de familia de los que dispuse y a partir de los cuales pude sostenerme."
“No te pedí que me relataras tu biografía -reprochó en tono jocoso-"
"No te pedí que comenzaras la conversación. -repuse- Después de un breve lapso de tiempo, en el que por mi mente solo pululaban ideas de conspiración (cosas extrañas y sin importancia), disfrutando al lado de un par de primos que compartieron todo lo que tenían conmigo sin esperar nada a cambio. Continúe con mi tercera etapa escolar la cual comenzó con curvas, me adapté demasiado rápido y comencé a desestabilizar los cimientos de mi educación y mi vida. Apareció, así, simplemente, apareció, un ángel con pinta estrafalaria y con ideas de cambio muy similares a las que mi familia siempre quiso para mí (las mejores posibles). Este ser, decidió mover una serie de hilos para hacerme feliz y de repente un día, sin avisar, me dio el empujón que necesitaba para traspasar la línea."
"¿Por lo que podríamos decir que este es el planteamiento, no? Continúa con el nudo, esto comienza a ponerse interesante."
"De acuerdo. Desde ese momento, aparecieron en mi vida dos grupos de personas completamente opuestos. Entonces tuve que elegir. Podía elegir entre ir con los de una clase más o con los de mi clase actual, por desgracia, desprecié a aquellos que tenían mi edad, una decisión que más tarde lamentaría. Apareció tanta gente... En un grupo se encontraban: una persona muy grande que más tarde dejó de serlo, un pecoso, un tío que desde siempre fue muy grande, un rallao, un gordo, un rubio al que siempre aprecié más de lo que le dije y un tío de cejas extrañas. Por la otra parte aparecieron: Un alemán rallao, un Bajista Ultra Hippie Olider (al cual quiero mucho, pero sigue siéndolo),un gordo, una persona que tenía en alta estima y que ha acabado mal, un friki del COD, un ciclao, una chica alta, una pecosa, una rallá...
Tantísima gente que no puedo ni enumerarla, pero a los que sí que puedo enumerar son a aquellos que permanecieron a mi lado siempre que les llamé: El señor friki entre los frikis, aquel que siempre fue rechazado hasta que triunfó y con el que he compartido tantísimos momentos y seguiré compartiendo, el bajito rallao al que me encanta dar abrazos y amo con toda mi alma, además de lo que me gusta asesorarle en informática, un negro que comparte tantas cosas conmigo que me sorprende y con el cual comparto cosas que ni él sospecha, un cantante la mar de guapo, con el cual consideré que tendría una amistad eterna y la sigo manteniendo, pero no de la misma manera, una chica que salió con el cantante y a la cual consideré mi mejor amiga, un infopato que te cagas de majo, mi antiguo hermano (éramos kie), una chica que sobresale por su inteligencia y su arte en la composición de historias, que sin la cual habría caído en una depresión, una chica que tenía una sonrisa siempre en la cara y con la cual tuve un pique (por bocas) que por suerte se solucionó, una chica friki susática que siempre me cuenta sus cosas y yo las mías aun no viéndonos en mucho tiempo, una chica que se cree el centro del universo, y en ocasiones hasta lo es, una chica que vive cerca mío y aun así la veo menos de lo que me gustaría.
Y tanta otra gente que me ha marcado pero con la que por desgracia apenas mantengo contacto, como la ped, la chi, la cla, el chi, dud, cas... Tantos otros que seguro me dejo sin nombrar..."
(déjà vu)
“Creo que te has enrollado demasiado sin contar nada..."
"Ya me conoces, soy incapaz de hablar de algo sin irme por las ramas y extenderme en cosas irrelevantes."
"Pues por favor resume, que tengo que realizar todavía muchas visitas."
"De acuerdo, lo siento. El asunto fue que empecé con mal pie la adolescencia (con 12 años, sí), no controlé y primero en el que fue, probablemente, uno de los mejores veranos de mi vida, y más tarde, me pasé con ese mal compañero llamado alcohol... Entonces empezó lo bueno, el grupo de música, las salidas a Valencia, todos los fines de semana con los amigos, conocer a dos chicas demasiado guapas como para merecerlas, poder admirarlas, y al haber pisado tan poco ese terreno, acabar destrozándolo todo, pero al menos, tener la satisfacción de haber conocido a dos chicas magnificas con las cuales, con una sigo manteniendo relación, pero con la otra no, y demasiadas más cosas como para desglosarlas en tan corto periodo de tiempo... Pero, pasé sin pena ni gloria la secundaria, eso sí, poniéndome las pilas al final para obtener una buena media, y ya está, hasta ahí es mi pasado."
"¿Tu pasado? ¿Pero ahora no te encuentras a mitad del primer año de tu cuarta etapa escolar?"
"Si, pero eso ya pertenece a mi presente. Comencé el curso y todo eran novedades, nuevo instituto, nuevo club, nuevas amistades... A lo cual me he aclimatado de maravilla, te doy gracias por ello. En el baloncesto voy progresando a diario, sin embargo no me quito el estrés de encima, pero esa es otra historia, en el instituto saqué el primer trimestre realmente bien (quitando dos excepciones, las cuales ya he recuperado) y en cuanto a amistades las cosas no pueden ir mejor, he tenido la suerte de estar en una clase en la que todo el mundo tiene dos dedos de frente, y a los cuales apreció infinitamente, empezando por "el torrao" (que solo lo fue al principio), mi colega de estalmat, el chico más trabajador de este mundo, mi segundo yo, el guapete, el poco trabajador, la de mi pueblo, aquella que consideré muy importante y, por desgracia ya no lo es tanto, la bajita, la bajita callada, la cantante, la alta, la de gafas, el de siempre, el del pelo chulo, mi prima, la que siempre está ahí, pero nunca hace nada, la otra de estalmat... Todos ellos (y alguno que no he nombrado, porque el sueño me empieza a pasar factura), me han ayudado a ser una mejor persona, además de los profesores que me han enseñado los valores de cómo ser mejor persona, y me han mostrado todas y cada una de mis carencias. Solo me arrepiento de dos cosas, de aquella noche en la que la cagué con esa persona y de no decirle a esa otra persona lo que siento."
"Vaya, por lo visto has tenido una vida llena de experiencias. Pero, ¿consideras que es suficiente?"
"Para nada, me falta, cuanto menos, siete veces más experiencias."
"De acuerdo, prosigue con ello. Pero recuerda, nunca te vengas abajo, no te desanimes bajo ningún concepto; tu mayor enemigo eres tú mismo, eres el único en este mundo que puede ponerte trabas suficientes como para no conseguir tus objetivos."
"Lo tendré en cuenta, muchas gracias."
"Por último, no queda sino despedirme. Desearte lo mejor en la vida; recordarte que soy extremadamente volátil, pues si continúas tirándome en esos momentos en el ordenador, me perderás y no harás sino arrepentirte; y decirte que ya es hora de que te levantes y seas capaz de ayudarte a ti mismo."
De la misma manera en la que vino, se fue. Solo dejó tras de sí una extraña sensación de que las cosas no podían salir mal si yo me proponía hacerlas funcionar, pues tenía lo más importante, amistad y cariño de mis familiares.
Así pues, el tiempo está para usarlo, pero de una manera racional, porque se va, y no vuelve, aprovecha cada segundo de tu vida, pues no lo vas a recuperar, atrévete a perseguir tus metas, porque con esfuerzo y perseverancia las alcanzarás.
P.D: "Tempus fugit"

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Etiquetas: El Tiempo
Inspiración...
Yann Tiersen - Le Moulin
Vagas percepciones del mundo real, nada más que meros vestigios de que en estos instantes estoy viviendo, viviendo sin el más mínimo interés por el exterior, por el mundo real, por la continua desolación que me asola a mi y a mi solemne soledad.
Todo esto se ha convertido en un desperdicio,
de tiempo, de abrazos, de esfuerzos,
de miradas, caricias y sueños.
Horas malditas, minutos hechizados, segundos enfermos.
Gris insípido, negro profundo, blanco nítido. Estos son los colores de que dispongo para pintar el mundo real, mientras en mi mente se abre el abanico del arco iris, la paleta de todos los colores del cielo, la brocha multicolor que desprende todo cuanto abarca mi imaginación.
Estoy aquí dentro, herméticamente encerrado, oculto entre las brumas de mi íntimo mundo, en mi palacio de pensamientos y elucubraciones, en mi inteligible paraíso privado intentando aislarme de las sonrisas de fogueo que son disparadas por interés.
Lentamente me impermeabilizo, consigo aprender con el paso de los años como evitar que penetren en mi país de las maravillas para que sea convertido en un desierto de pesadillas.
Es uno de mis mayores tesoros aunque nunca lo conserve conmigo, aunque venga con el viento y se valla como vino. Fugaz y repentina me atrapa y me hace suyo, me toma de la mano y me invita a volar sobre mis conocimientos, ofreciéndome de este modo una vista de pájaro de los mismos.
Aquí en estas líneas tenéis mi inspiración la cual solo aflora cuando no sirve para nada productivo, solo para producir lamentos tétricos y fúnebres, tristes y agonizantes.
No soy más que arte desconocido,
música silenciosa,
frases sin sentido.
Estoy condenado al olvido de lo que nunca fue ni será reconocido.
[#376] Producto de mi insana imaginación se disuelve la realidad entre los océanos de la ficción.
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Etiquetas: Inspiración, Los demás, Pensamientos
Deidad...
Yann Tiersen - L' Homme aux Bras Ballants
Una epidemia de paz y tranquilidad que se propaga por mi venas, que se apodera de mi cuerpo, que se apropia de mi ser y me sumerge en la más cálida calma que jamás hubiera imaginado poder alcanzar.
Aunque me resulte extraño me he convertido en una fábrica de optimismo, una fuente inagotable de sonrisas que alimenta sus aguas de las montañas de la felicidad, una felicidad que proviene de la escarcha que se desprende de los sueños en los que ella aparece.
No alcanzo a comprenderlo, y tampoco quiero hacerlo. Ahora soy feliz, feliz como nunca antes había sido, alegre por sentirme como en mi más tierna infancia, aguardando de nuevo cada día con ilusión.
Tenéis derecho a pensar en que ha sido de mi, que ha ocurrido con ese viejo pesimista que no hacía más que soltar injurias y maldecir al destino, ese maldito cascarrabias que repudiaba a la muerte e insultaba al tiempo.
Antes todos los días eran iguales, cada uno una triste fotocopia del anterior, sin la más mínima señal de color por ningún lugar. No caminaba, vagaba por la vida con la mirada perdida y con los pies arrastrando. Empujado por la obligación de vivir buscaba que el tiempo pasara lo más ameno posible, evitando de este modo percibir que estaba viviendo.
Escribía, escribía mucho, la verdad es que demasiado. Metáforas y alegorías tristes que sintetizaban el hedor del día a día. Mis palabras se compadecían de mi mismo y me ocultaban de la realidad, me encerraban en un duro cascarón de hierro e impedían poco a poco que mis sonrisas vieran la luz del sol.
Pero entonces llegaste tu.
Tu oxidaste ese horrible hierro que me amordazaba. Tu hiciste saltar en mil pedazos esa envoltura de dolor que yo mismo había ido creando lágrima tras lágrima.
Como un ave que surca los cielos llegaste y te posaste a mi vera, con tus alas blancas me arropaste y me sumiste en el más dulce de los sueños.
Eres sin duda mi ángel, mi salvación, mi último aliento ante las puertas del olvido cuando la muerte me lleve por la Laguna Estigia.
Eres mi deseo, mi musa y mi sonrisa.
La luz del sol, el calor de un beso y las caricias de la brisa.
Siento que eres la mitad de mi todo, la guinda del pastel de mi vida.
Estas palabras han nacido en una sola noche, y todo se debe al deseo de verte y al dolor que supone no tenerte a mi lado.
[#376] "Has avivat la minúscula flama de calor que tenia al meu interior i has fet d'ella una foguera de felicitat"
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Etiquetas: Amor, Confianza, Inspiración, Paz interior
Retazos...
The Other Promise - Yoko Shimomura 
Puedo cerrar los ojos, taparme los oídos y gritar hasta quedarme afónico, pero no sirve de nada.
Implacablemente todos los recuerdos vuelven a mi, como una corriente de aire que te recorre el espinazo. Como un relámpago que cruza de súbito el cielo y estalla en un haz de color, un destello fugaz que te ciega, que te deslumbra, que te infunde tanta luz que no eres capaz de soportarla...
No puedo escapar de sus sombras, de sus siluetas, de sus sonrisas y sus miradas. Siempre vuelven cuando menos te lo esperas. Una patada del pasado en la boca del estómago que me obliga a toser mis más dulces recuerdos.
Mis más preciados tesoros, aquellos que guardo con sumo recelo, son también los que me hacen llorar por dentro, derritiéndome las entrañas y destrozando mi entereza.
No puedo evitarlo, están por todas partes, acechando en las esquinas, vigilando desde las alturas, apostadas en cada lugar y cada palabra, como una lluvia puntual que te cala hasta los huesos y te resfría hasta el alma.
Momentos implacables que se repiten sin cesar, objetos y melodías que almacenan todo tipo de recuerdos. Todo, absolutamente todo sigue latiendo, lenta pero incesablemente, leve pero dolorosamente, triste y amargamente.
El robo para el compromiso, el odiado pelo rojizo, la revelación tras los vesubios, la oscuridad sobre el edificio desnudo, la sinceridad escrita en tinta de violeta, el viaje sin sentido que me enorgullece, la vil traición que me consume, el dulce helado antes de la tormenta...
Todos y cada uno de ellos guardan sus inolvidables momentos, sus irrepetibles placeres, sus irremediables fracasos, sus odiosas ilusiones y sus tristes decepciones.
Pero ya no se que debo hacer. Mi historia recoge demasiadas desfachateces que no se como reparar, como remediar, como enmendar.
Ojala me aguarde un buen castigo a la vuelta de la esquina para que todo quede limpio y pulcro, para poder caminar sin más pesos en la espalda.
Ojala me caiga ese rayo que tantas veces he jurado que me partiría en dos...
[#376] Como dijo el gran sabina: No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió
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Etiquetas: Amor, Pasado, Paz interior, Sentimientos, Sufrimiento
Enajenación...
Dearly Beloved - KH Birth by Sleep
¿Está todo realmente bien...?
Podría decirse que si.
Todo sigue su curso natural e inamovible, doloroso e invariable, gris e inalterable.
Como un sendero entre la yerba, una negra autopista sin desvíos, una furiosa ráfaga de viento que no permite que rumbo tomar.
Sobre mi velero a merced del viento sin saber con que me puedo topar.
Todo esta bien para el mundo, para el sistema, para el destino, pero ¿Y para mi...?
Ya no lo se.
Discrepo de todo pero no me simpatizo con nada.
Me siento indiferente, impasible, apático...
Sin más calor que el de las sabanas al despertarse comienza un frío día, un día lúgubre y sin razón. Atrapado en un bucle infinito, una célula convectiva de desolación. Una maldita secuencia de sucesos que no tengo valor de cambiar. Una pesada cadena en torno a mi cuello que me aprisiona y limita mi ilusión, mis sueños, mis ganas de surcar los cielos, de sumergirme en el desierto y andar sobre los mares.
Las horas mueren ante mis ojos, una tras otra, tristemente se enzarzan en una cruenta batalla que se libra en mi interior.
No lo comprendo. Cada día que pasa está de más pero también lo hecho de menos, como si fuera un continuo desperdicio del que no puedo librarme. Un incesable derroche de tiempo en el que siento que estoy desperdiciando cada segundo de mi vida, o más bien, un triste sentimiento de no tener ni la más remota sensación de estar viviendo.
¿Acaso ya estoy muerto? ¿Será este mi castigo? ¿Mi sueño eterno? ¿Mi infierno? ¿Mi cálido paraíso?
No creo, ya que si así fuera todavía seguiría durmiendo, atrapado en aquel hermoso capullo de pétalos blancos en donde mis recuerdos se van entrelazando de nuevo.
A estas alturas ya da igual. Para mi la vida y el sueño no son más que formas alternantes de percibir el tiempo. Mundos antagónicos, espacios distantes y distintos que se encuentran separados por un remanso de paz. Una límite que tiende a la realidad y a la irrealidad, al sueño y al tiempo, a la paz y al ajetreo.
Ya no se que camino tomar ni que sueño perseguir, todo a muerto en ambos lados y me da igual en que mundo encontrarme.
¿En cual estoy ahora?
Qué más dará. Ahora solo quiero andar, sea en cual sea, sea a donde sea, muera en donde muera y me dirija a donde me dirija.
Quiero un billete al fin del mundo, un taxi que me lleve a "ninguna parte", una brújula que marque lo que más deseo de ambos mundos. Un rumbo, una ruta, un camino, un pasaje que me libre de caer en el olvido...
Pero sigo aquí, abandonado en el andén, sin saber que tren debo tomar...
[#376] La vida, eso que transcurre mientras nos preocupamos en vivir...
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Etiquetas: Destino, Elección, Sentido de la vida
Azar...
L'Absente - Yann Tiersen
-No, no me termina de gustar.
-Entonces... ¿Casualidad?
-No, tampoco. Casualidad sería la situación en la que nos encontramos al ser quienes somos.
-Pues no se ¿Quizá prefieras potra?
-No, ni en broma. Demasiado basto.
-Pues entonces no queda otra que el destino.
-No te digo yo que no, podría darse el caso de que todo estuviera predestinado.
-¿Entonces estamos de acuerdo?
-Mmmm... No se que decir. Nunca he creído en el destino. Mi único dios es el Tiempo, quien encauza la historia y devuelve todo al polvo del que proviene. Pero eso del destino depende.
-¿Como que depende?
-Pues del momento, de la situación.
-Explícate un poco que no acabo de entenderte.
-A ver, es muy sencillo. Por así decir el destino es a mi parecer una mezcla entre azar y tiempo. Si te ocurre algo bueno se suele llamar suerte, y en el caso de algo malo se le suele llamar desgracia. Ambos aspectos se rigen del tiempo a través del cual se da lugar a esta serie de hechos. Por lo tanto el destino es esa serie de suertes y desgracias.
-¿Entonces que diferencia hay?
-Muy simple. Si dices destino estas dando por sentado que todo esta escrito, tanto lo pasado como lo futuro. Pero, en cambio, decir suerte o desgracia solo se limita a una casualidad de la cual tu no eres quién manda.
-Bueno, visto de ese modo tienes razón. Entonces decir destino es limitarse a pensar que no eres el dueño de tus actos o que una fuerza superior es consciente de lo que harás en esta vida ¿No?
-Exacto. Yo soy quien está feliz, quien ríe, quien llora y quien se come la cabeza pensando en lo que debe hacer. No hay nadie ahí arriba que elija lo que haré. Soy el dueño de mis actos.
-Pero, si dices que el destino no existe ¿Como denominamos a esto?
-Azar. Un momento y un lugar que dieron lugar a aquello por lo que puedo sonreír. Aquella persona que conocí, esa persona dulce y parlanchina que hace que me sienta único, esta persona que está ahora mismo leyendo estas líneas. Esa chica que sin estar ahora a mi lado imagino sonriendo.
En estos momentos todo se reduce a miedo e ilusión.
Miedo al frío, al silencio, a la distancia, al latido fúnebre tras la muerte del amor y la esperanza. Pero hay ilusión, felicidad, alegría, combustible suficiente para sonreír día tras día. Puede que me exceda con mis palabras, o que parezca que esté delirando.
Se que puede parecer pronto para decirlo, pero no puedo evitarlo. Yo soy así, necesito expresarme, soltarme, decir lo que pienso y lo que siento.
Te quiero, es así y así es como es. No hay que darle más vueltas.
Hay gente que lo suelta a la cara a base de tartamudeos, otros que lo cantan e incluso hay quienes no necesitan mediar palabra.
Yo te lo digo así, aquí y ahora, y espero que cuando desvíes la vista de este humilde trozo de papel sea con una de tus sonrisas.
[#376] Miri ♥
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Etiquetas: Amor, Sentimientos
Anhelo...
Yann Tiersen - Dust Lane
- Bueeeno -le dije mientras en mi cara se dibujaba un gesto habitual.
- ¿Porqué siempre haces lo mismo?
- ¿El que?
- Eso. Esa cara que pones siempre.
- ¿Te refieres a poner cara de duda y desviar la mirada a otro punto?
- Si -dijo ella esbozando una sonrisa.
- La verdad, no lo se. Creo que es una forma de decirte que el silencio es una duda, una pregunta que flota en el aire, que se suspende en el cielo.
- Que poetico te pones cuando quieres -Dijo ella con un ademán de burla cariñosa.
- Por que es cierto y prometí serte sincero. Esa es mi realidad. Cuando te miro a los ojos y no mediamos palabra es cuando alguna pregunta ronda mi mente, y yo, ingenuo como siempre he sido, tengo la sensación de que sabes lo que estoy pensando.
- ¿Y que estás pensando?
- Que sabes lo que estoy pensando
- Eso no vale -Dijo riendose.
- Ah. Mala suerte!
Me levanté del banco y respiré profundamente.
[#376] Dulce pasado, amargo presente e inesperado futuro...
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Etiquetas: Amor, Paz interior, Pensamientos
Recuerdos...
Es difícil ver todos los días a la persona que mas quieres y no poder mirarla a los ojos o tener que ignorarla cada vez que pasa cerca de mí, porque cuando pasa y me ve, ella agacha la cabeza con rostro serio o sin más, el día que tengo suerte me brinda una de sus sonrisas que hacen que mi día cambie instantáneamente.
Esto no es más que el fruto de mis acciones, por más que intento arreglarlo siento que no hay nada que hacer. Porque no soy más que un bebe en este territorio inexplorado y no hay dia que maldiga mi existencia por no haber actuado cuando fue mi oportunidad.
Hacía mucho que no escribía por no recordarte, pero sino saco todo lo que llevo dentro siento que voy a explotar.
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Publicado por rubo en 09:50 0 comentarios Enlaces a esta entrada
Marea...
Esto es el fragmento de un diario que estaba escondido en el desván de los recuerdos olvidados...
Hoy es 8 de Agosto de 2011.
Tengo 17 años.
Estoy de vacaciones en mi pueblo, como aproximadamente el 90% de la población española.
Veo el mar, lo amo. Su inmensidad...Amo el agua. Soy un pez.
La brisa que me mece el pelo me provoca un placer tal que me hace preguntarme ¿Como estoy tan bien ahora, después del torbellino de dolor, somníferos y demencia que era mi vida hace un mes escaso?
Lo cierto es que estoy muy bien, pero a la vez muy llena de mierda.
Las heridas del alma cierran de fuera hacia dentro.
Pero ahora me da miedo preguntarme a mi misma si considero que algún día sanaré del todo, por si la respuesta es negativa.
Mirando al mar desde el balcón pienso en él.
No, no es el "él" que tu crees.
Pienso en mi nuevo "él".
Tomás. Tomás Nieto.
Como cada verano, acudí al campamento de verano de la OJE.
Pensé que seria una buena forma de evadirme y de olvidar al menos durante 15 días.
En ese campamento estaba "él".
Era uno más, un veterano más, como yo.
Siempre había estado ahí.
Sin mas.
Hasta que una tarde me di cuenta de que, sin querer, él había metido un dedo cicatrizante en mi llaga interior y me hizo sentir persona de nuevo.
Su sonrisa es el calmante de mis quemaduras.
Me abrió las puertas de su vida y de su corazón con la valentía de aquellos que, aun habiendo sufrido por una mujer, siguen apostando fuerte por la siguiente.
Me obligó a recordar que siempre puede haber una increíble persona escondida donde menos te lo esperas.
Y que todos los dolores se pasan si tú pones la firme voluntad de seguir adelante.
Tomás; reservado pensador, cariñoso amante por naturaleza, quiere a todos, por todos se preocupa, ama a su familia, a sus amigos y aun tiene el valor de héroe de entregarse sin dudarlo al amor.
Increíble cómico, daría la vida por arrancarte una sonrisa.
Juega al baloncesto con el estilo de aquellos que lo aman.
Tengo miedo de volver a embarcarme en una aventura suicida, en un amor a distancia que acabe por destruirme.
Pero en el fondo, espero sinceramente poder llenar varias paginas más con la etapa de mi vida que caminare junto a él.
Siento que tengo mil pequeñas y grandes cosas que mostrarle, y sé que él tiene un mundo por enseñarme.
No me importa compartir mi vida con él, igual que él confía en mi.
Quiero empezar a ser valiente de nuevo...
[VI] "Solo los ilusos llegan hasta donde se proponen"
Publicado por VII en 02:46 0 comentarios Enlaces a esta entrada
Etiquetas: Abrir los ojos, Amor, Esperanza, Sentimientos, Sufrimiento, Uno mismo, ¿Por que?
Pasó...
Publicado por rubo en 10:30 0 comentarios Enlaces a esta entrada
Etiquetas: Abrir los ojos
Oquedad...
Kingdom Hearts: Birth By Sleep - Ventus' Theme - EXTENDED
Qué extraño, siento como si una suave brisa me despertara de un sueño eterno...
Juraría que hasta no hace mucho estaba plácidamente durmiendo en mi cama, acurrucado entre mis cálidas sábanas retomando recuerdos felices.
Estoy seguro, estaba acostado, recordando su cara, sus ojos, sus labios...
¡Es cierto! ¿Qué demonios hago aquí?
¿Qué es este sitio? ¿Qué ocurre...?
Un gran espacio desierto y gris se descubre ante mis ojos. Un mundo sin suelo ni techo, sin paredes ni ventanas, sin cielo ni tierra, sin mar ni montañas.
Algo extraño me envuelve, siento como un viento desconocido arrastra mis sentimientos y se los lleva hacia un lugar mejor, lejos de mí, para evitarles más penurias.
No sé por qué solo con estar aquí siento como si nada importara, como si toda felicidad y todo dolor no existieran.
¿Qué es este lugar...?
- La nada -dice una extraña voz a mis espaldas- Detrás de nuestra existencia se encuentra el inmenso vacio. La nada. Donde no existe la historia, donde no mora la mente, donde no descansa el alma...
Sin sentir miedo alguno me giro lentamente. Voy rotando sobre mí mismo, mientras tanteo un suelo invisible, para descubrir una minúscula mota de oscuridad, una pequeña sombra difuminada y suspendida en el vacío.
- Estás en "Ninguna parte" -dice la voz- donde todo es uno, y donde uno es nada...
Lentamente la extraña sombra va creciendo y tomando forma.
Poco a poco un polvo blanco amarillento brota de entre las distancias para arremolinarse en un mismo punto. Se van uniendo la oscuridad y el polvo construyendo una figura triste y encorvada.
Una oscura toga de humo negro recubre su cuerpo y una capucha negra oculta su tez. En su mano izquierda lleva un refulgente reloj de arena dorado mientras en la mano derecha esgrima una enorme guadaña de plata con acabados en nácar.
- ¿Quién eres? -pregunto tímidamente.
- ¿Que quién soy yo? -responde indignado el encapuchado- Bueno, la verdad es que es una buena pregunta. Sí, muy buena. ¿Quien soy? ¿Soy la nada? ¿Soy el tiempo? ¿Soy la muerte? ¿Soy Dios? ¿O quizás, soy tú...?
Un extraño silencio sepulcral se propaga por el aire, y de pronto, rompiendo el tañido del silencio dice:
- Soy aquel a quien comúnmente denomináis como la muerte, o para ser más precisos soy conocido como el Fin de los tiempos.
¿Qué está ocurriendo? ¿Es esto un sueño...?
- No -dice el- No es un sueño. Puedes pellizcarte cuanto quieras que no hay lugar al que volver.
Vuelvo a depositar en él mi mirada para descubrir como se acerca poco a poco.
- Señor Fin de los tiempos. Entonces, ¿es verdad qué...?
- Tranquilo, hay confianza, puedes llamarme Fin.
- Pues Fin ¿podrías decirme si es que acaso ha llegado mi hora?
- Así es. Ha llegado. Has muerto durmiendo plácidamente, la mejor de las muertes. Dejaste de respirar mientras soñabas con la mujer a la que amabas.
Entonces vuelven a mi los recuerdos, su cara, sus ojos, sus labios. Cierro los ojos e intento recordarla, pero poco a poco se va desvaneciendo.
- ¿Me vas a matar? Por favor no me hagas daño...
- ¡No me lloriquees! Tranquilo. Tú ya estás muerto, así que no sufras.
- Entonces, ¿por qué estás aquí?
- Mi labor consiste en llevar la cuenta para saber cuándo llega vuestra hora. Miro mi reloj y cuando llegáis aquí tengo que atravesaros con mi guadaña para que vuestra alma se desintegre y desaparezcáis.
Es en ese momento cuando recobro la compostura y le miro a los ojos sin titubear:
- Haz lo tengas que hacer, pero que sea rápido.
- Tranquilo -dice cariñosamente- Te prometo que no te dolerá.
Se coloca ante mí y eleva la guadaña; Deja caer el mortífero instrumento velozmente y, dibujando un curva perfecta, la sonrisa de la hoja roza levemente mi cabeza y se posa sobre mi hombro, sin producirme daño alguno.
- Qué curioso -dice intrigado- No te has movido ni un ápice. ¿Esa valentía es por orgullo o porque no guardas acaso terror en tu alma?
- Lo siento -digo moviendo la cabeza- Ni la una ni la otra. Si que estoy aterrorizado mientras que llega el fin, pero esta entereza proviene de saber que he tenido la oportunidad de vivir y uno tiene que ser consciente de que tarde o temprano este préstamo debe pagarse.
- Bien, eso está muy bien. Perdón por jugar contigo antes. Pero quiero que sepas que puedo concederte una última voluntad.
- ¿De qué tipo se trata?
- La que tú quieras, siempre y cuando no haya que volver a la vida. Puedo darte lo que más te venga en gana para que puedas disfrutarlo por última vez. Hay quienes me piden que les permita fumarse un cigarrillo, otros quieren oír una canción por última vez, y bueno, otros por ejemplo prefieren pasarse media hora encomendándose al Señor. Ellos sabrán lo que hacen con sus dioses.
Me desentiendo un segundo de la conversación y desvío mis pensamientos para intentar buscar algo que merezca la pena hacer por última vez.
Pienso en la eternidad y en intentar inmortalizar en un momento toda mi vida, resumirme en un único gesto eterno.
Pero entonces se me ocurre algo mejor...
- No puedo volver a la vida, ¿cierto?
- Cierto.
- Pero todavía no he desaparecido, ¿no?
- Así es.
- Entonces mi última voluntad se tiene que realizar obligatoriamente por así decir en este mundo ¿Me equivoco?
- Para nada, has dado justo en el clavo ¿Ya sabes qué deseas?
- Sí ¡Quiero quedarme aquí para siempre!
Entonces el encapuchado aparta la vista de mi y empieza a rascarse suavemente la cabeza mientras mira a su alrededor como si estuviera buscando algo.
- Hombre, puedo hacerlo, pero es la primera vez que me piden algo semejante.
- Entiéndeme, no quiero desaparecer. Es mi voluntad. Prefiero permanecer aquí eternamente antes que sentir como se desvanece lo poco que me queda de existencia.
Me mira tristemente y con voz seria me dice:
- Entonces te convertirás en un alma en pena ¿Es eso lo que quieres? Vagarás por toda la eternidad en la nada, y jamás podrás rectificar.
- Tranquilo -menciono con risa burlona- Aquí es donde tu entras en juego ¡Adóptame!
Soltó una profunda carcajada.
- ¿Qué estás diciendo? ¿Que te adopte?
- Más o menos. Permíteme ser tu pupilo, tu hermano, déjame trabajar a tu lado por toda la eternidad y poder compartir contigo esta terca soledad. Te lo ruego.
Me arrodillé a sus pies mientras la poca esperanza que quedaba en mi se marchitaba para siempre. Aferrado a las oscuras telas que cubrían su cuerpo lloraba desconsoladamente al pensar en que todo cuanto fui había desaparecido y que lo poco que quedaba de mí no tardaría en desaparecer...
Entonces, sin previo aviso, levantó la guadaña, la sacudió en el aire y como un huracán la hizo bailar a mi alrededor, despellejándome las carnes y dejando intacta mi alma.
Cuando de mi existencia no quedó nada más que una pobre alma desnuda me cubrió con una capa negra y me entregó el reloj de arena. Me levanté y observé el precioso objeto dorado con el que me había obsequiado. Podía ver mi nombre plasmado en él y toda la arena en un mismo compartimento. Pero tras la visión la arena desapareció y con ella mi nombre.
- Ahí puedes ver el lapso de vida restante de todas las personas. Gracias a él puedo saber cuándo llegarán las almas por destruir.
- Ahora -dijo- ya no tienes ni nombre, ni existencia material, no existe lugar a donde puedas volver ni a donde tengas oportunidad de dirigirte.
Se irguió triunfante y prosiguió con voz poderosa:
- Prepárate. A partir de ahora no volverás a recordar qué es el descanso. Desde este mismo instante ambos estaremos unidos y nuestra labor será seguir con el fin de las vidas y la destrucción de las almas.
- Gracias. -le dije desde la sinceridad más pura que jamas hubiera imaginado.
- No hay de qué. Se agradece no tener que cargar yo solo con la desesperación de todo el mundo.
Me acarició la cabeza suavemente. No sé si como muestra de afecto o de agradecimiento, solo recuerdo que fue la única vez que sentí algo de calor en aquel mundo de dolor.
- Entonces -dije antes de partir- si yo ya no tengo nombre ¿quién soy?
- Buena pregunta. Esta vez sí que te puedo responder -dijo con una sonrisa- Ahora que somos hermanos, ambos formamos parte del mismo Fin de los tiempos. Yo blandiré la guadaña y tu portarás el reloj...
[#376] Hermanos eternos. El tiempo de las muertes y la muerte de los tiempos...
Publicado por Gedoxis en 17:24 0 comentarios Enlaces a esta entrada
Desesperación...
Frédéric Chopin - Marche Funèbre
Bajo la atenta mirada de la muerte no queda nadie capaz de sobrevivir.
Solo el frió manto de la noche alcanza a burlar a la suerte y consigue sonreír a través de las estrellas que siguen allí suspendidas, vigilando a todo ser que intente escapar de su mirada.
Siente el suave frescor de perfume, el aliento de la muerte que cubre la esperanza bajo un mar de nubes negras, las autopistas negras que atraviesan volando mi terca soledad. Todo se oscurece tras los párpados del terror y la desesperación, todo carece de sentido a la vez que recobra todo aprecio, todo amor y toda melancolía al saber que se perderá la totalidad de nuestra existencia tras un tramo lúgubre y agonizante.
Pero por mucho que se llore o se implore el día del juicio final se acerca implacablemente, hora tras hora, día tras día, año tras año...
El tiempo no se detiene, solo inapreciamos su velocidad durante la felicidad y saboreamos amargamente su dilación a lo largo del llanto.
De ese modo llegamos a la conclusión de que el tiempo, se haga lo que se haga, avanzará. Del mismo modo que mi tiempo avanzó mientras estas lineas iban naciendo de mis pensamientos tu tiempo se va consumiendo mientras saboreas cada párrafo que hay ante tus ojos.
Sabiendo que la arena de nuestro reloj no es ilimitada debemos buscar, a lo largo de este proceso no cíclico, aquello que merezca la pena recordar.
Somos la personalización de nuestros triunfos, somos el futuro que procuramos construir en nuestro pasado, y por eso vivimos atados a aquellos tiempos mejores en que el esfuerzo valió la pena. La nostalgia de aquel entonces en que fuimos más de lo que seremos nunca.
Entonces, si vamos a morir de todos modos ¿Vale la pena esforzarse en tener una vida plena o solo procurarse los lujos que estén a nuestro alcance para buscar que el trance sea lo más rápido posible?
A mi parecer lo más cómodo sería buscar que el tiempo pasase de la forma más amena posible. Pero el día en que uno tenga que abandonar su existencia, haya o no que reunirse con un ser supremo, no creo que quiera mirar hacia atrás en su vida y no encontrar nada de lo que sentirse orgulloso, ninguna hazaña que le haga sentir especial.
Ha ahí el problema que me atormenta ¿De que debo sentirme orgulloso...?
Puede que nunca haya sido una persona de malos resultados y logros inútiles, pero por mucho que alguna vez haya obtenido algún triunfo considerable solo ha servido para hacerme sentir peor en el futuro, para entender que lo pasado pasado está y no se volverá a repetir.
Quiero encontrar ese algo que me haga sonreír un día tras otro, ese algo que me llene de satisfacción cada vez que lo hago, ese algo que hace que me sienta especial y diferente de los demás...
Ese algo puede que llegue algún día, pero mientras tanto no puedo evitar el sentirme perdido, indefenso ante el paso de los tiempos y su implacable final.
[#376] La muerte no es gratis. Es por eso que se paga con el esfuerzo, la esperanza y las lágrimas de toda una vida...
Publicado por Gedoxis en 13:20 0 comentarios Enlaces a esta entrada
Tristeza....
Cuando te sientas solo, cuando creas que nada te puede salir bien, piensa que nada puede ir peor, cuando ya has tocado fondo, lo único que puedes esperar es que venga una nueva oleada de cosas positivas y no se valla nunca y así, poco a poco ir subiendo ese pozo lleno de oscuridad y de malas acciones.
Cuando piensas que no se puede salir de esa espiral de infortunios, lo mejor y el primer paso que hay que dar es intentar salir lo antes posibles mediante salidas, como la poesía, el deporte, los estudios… Cada uno a u manera y pensar que mientras hayan personas que despierten algún sentimiento en ti, no estarás muerto, sabrás que dentro de ese pozo aun se puede conservar la vida y lo mas importante, no olvidaras que todos hemos nacido con una finalidad, algunos serán artistas, otros deportistas… o simplemente el hombre mas desdichado y con mas mala suerte del mundo.
Pienso que ese es mi caso, porque hace nueve meses paso algo que llevaba dos años esperando y que era la culminación de dos años de duro trabajo y sacrificio para poder llevar una vida normal y plena, pero ahora estoy como al principio en décimas de segundo se fue por el desagüe todo aquello en lo que trabaje, en todo aquello que puse tanta ilusión. Cada vez que me gusta una persona a las pocas semanas empieza a salir con alguien, por eso pienso que soy la persona quizás con la peor suerte del mundo…
Pero entonces es cuando pienso en esas personas que no tienen hogar, esas personas que no pueden comer y que están viendo como sus hijos mueren por no poder darles nada que llevarse a la boca. Eso me entristece, me enfurece y me alegra al mismo tiempo. Me entristece porque esas personas no han elegido vivir así, ni en el sitio donde están viviendo, la mayoría de esas historias, de esas calamidades suceden en países poco desarrollados. Me enfurece porque mientras que ellos se están muriendo de hambre hay gente que esta tirando la comida y malgastando esa comida que a ellos tanta falta les hace y por ultimo me alegra por no ser ellos, por tener la suerte de haber vivido en una familia que por suerte nunca hemos pasado calamidades ni malos momentos.
Por eso cuando me entra el bajón como ahora me refugio en mi y en mi soledad para escribir y para pensar que hay gente peor que yo y que debería de estar alegre y no dejar que nada ni nadie me pueda sentir como ahora mismo me siento.
Publicado por rubo en 11:43 0 comentarios Enlaces a esta entrada
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